La brocha de cal crea trazos amplios y profundos, imposibles con rodillos estándar. La cal hidratada CL90 asegura reactividad y respirabilidad, mientras los pigmentos minerales resisten el sol sin desteñir. La imprimación mineral nivela la absorción, evitando manchas. Para estucos, una llana flexible pule sin rayar, y la talocha ayuda a asentar áridos. No olvides cinta de carrocero de calidad y cubetas graduadas para reproducir diluciones exactas. La precisión en lo pequeño construye un acabado memorable.
La cal es alcalina y puede irritar piel y ojos. Usa guantes de nitrilo, gafas envolventes y mascarilla P2 para polvo al mezclar. Ventila bien y protege superficies cercanas. Mantén vinagre a mano para neutralizar salpicaduras en piel, y agua limpia abundante. Mezcla lentamente, evita grumos y etiquetas cada recipiente con fecha y proporciones. Trabaja sin prisas, con pausas para revisar consistencia y absorción del muro. Tu bienestar es el primer paso hacia un resultado impecable y disfrutado.
La pintura a la cal se adhiere de forma ideal sobre soportes minerales: yeso, mortero, revoco de cal, ladrillo poroso. Si el muro tiene pintura plástica, aplica imprimación con carga mineral para crear puente. Evita superficies brillantes sin preparación, y limpia restos de grasa o polvo. En estucos, una base firme y ligeramente rugosa favorece el agarre y reduce microfisuras. Antes de cubrir muros completos, realiza muestras en zonas discretas para verificar absorción, color y tacto final.